TEMA 73. LA VID VERDADERA

La Reflexión para este día se titula: La Vid verdadera.
Jesucristo es la Vid verdadera o sea la vid genuina; lo que da fruto según su especie, no como la vid de Israel. Is. 5:1-7. En lugar de uvas dio uvas silvestres (agrazones). Ahora se concentra en una sola vid: Jesucristo, en donde serán injertados todos los que se salvarán por la fe en Él. La vid plantada es el Señor Jesucristo y el agricultor el Padre.
Comparemos con 1 Co. 3:6-9: 6. “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
7. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
8. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
9. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
La vid fue plantada cuando “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Juan 1:14: Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. La vid es una planta que se extiende por eso el Señor trae salvación hasta los confines de la Tierra. Is. 49:6 y Hch. 13:47. 49:6, dice: “Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones; para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
13:47: Porque así nos ha mandado el Señor, salvación hasta lo último de la Tierra. Cristo es la cepa y raíz de la planta. Es la que sustenta a las ramas del arbusto o árbol”. Ro. 11:18. “No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Le comunica savia, que es el alimento, le provee todo tanto al echar flores y al dar fruto. También Cristo lo llena todo”.
Ef. 1:23: “la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo lleva en todo. Los pámpanos de la vid son muchos y al estar unidos a una misma cepa forman una vid. Así los cristianos, a veces distantes en el espacio, en opiniones personales, nos encontramos en Cristo que es el centro de la unidad cristiana. El Padre es el agricultor o labrador. La tierra es del Señor”. Salmos 24:1; 89:11.
24:1: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habita”.
89:11: “Tuyos son los cielos, tuya también es la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste”. Retomemos nuevamente: La tierra es del Señor, pero no lleva fruto mientras Él no trabaja, cuida de la vid y de los pámpanos. Nunca hubo un labrador tan experto y cuidadoso como lo es Dios antes de la fundación del mundo. Ef 1:4: “según nos escogió él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él. Y nos dio como cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”. Ef 1-22: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia; con esta alegoría 1ro debemos dar fruto”.
En la vid ¿Qué buscamos?: uvas. En el creyente ¿qué buscamos?: frutos de cristiano, una vida y testimonio de cristiano: esos son los frutos.
Así estaremos dando honor al Labrador de la viña y la cepa que nos sustenta. Los discípulos serán creyentes, llenos de frutos de justicia, Filipenses 1:11: “llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. Y como apóstoles, manifestando en todo lugar el aroma del conocimiento de Cristo”. 2da de Co. 2:14: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el oír de su conocimiento ¿Cuál es el destino de los pámpanos sin fruto? Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará;… Este versículo y hasta el 16, podemos comprenderlo de dos maneras: a) falsos profetas, que se hacen pasar como pámpanos en Cristo, pero no tienen fruto. No son creyentes verdaderos. Es como que penden de un hilo al Señor, con una profesión externa y al no recibir su savia se secan ¿Qué les pasará a estos? Los recogen y los echan al fuego, esto está en el verso 6, comparar también con Mateo 13:41-42: 41. “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
42. Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Esto está referido a verdaderos creyentes pero que son carnales, ociosos y sin fruto”. 1ra de Co. 3:1-3; 2P. 1:8-9.
1-3: “De manera que yo, hermanos, no puedo hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
2. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
3. Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disenciones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
8-9: Porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro señor Jesucristo.
9. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Dios obra sobre ellos de una forma drástica: los corta”. 1 Co. 11:30; 1 Juan 5:16-17.
11:30: “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y mucho duermen.
16-17: Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por cual yo no digo que se pida.
17. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte. Gálatas 5:22-23. 1) Resultados positivos y constructivos. 2) Relaciones positivas con los demás. 3) Reacciones positivas, problemáticas con actitudes positivas. 4) Recibiremos reacción positiva. Lo que vemos es lo que mostramos. Alentando nos alentarán.
5) Regocijo positivo. (J. 15:11) Con principios correctos tenemos resultados correctos, hacer las cosas bien. (DLSB)